Las
viejas historias nos hablan de la leyenda de un joven sin fortuna, sus padres
eran solemnemente pobres y no pudieron dejarle a su muerte mas que una muy
parca herencia de la misera granja donde trabajaron toda su vida y que apenas
daba sustento para su familia.
Hjarn no
tardo en asumir que sus tres hermanos restantes se moririan de hambre si se
quedaba en la granja, pues apenas la tierra daba para mantenerles , asi que
decidio partir una buena mañana, pese a los ruegos de sus hermanos de que no se
marchase. Solo partio con unos excasos mendrugos de pan reseco y una vieja
hacha de su padre, aparte de los harapos que tenia vestidos, no poseia mas.
Camino
durante incontables jornadas hasta encontrar una granja donde vivia una mujer
con sus dos hijas , al parecer su esposo se habia ausentado y durante el
invierno, gran parte de la cerca de la granja se habia caido, algo que
aprovechaban los vecinos siempre maliciosos para reclamar impropiamente pastos
y frutos que claramente no les pertenecian, pero que segun la ley, tampoco
estaban dentro de la valla del Boer, por lo que podrian ser reclamados por
cualquiera.
Acepto el
duro trabajo de reparar la valla, y apenas por su sustento y un lugar de
reposo, trabajo duro durante largas jornadas para restaurar la cerca. Se gano
pronto la simpatia de Thara la mas joven de las dos hijas de la dueña de la
casa, pero no asi la gratitud de Brunhild , la mayor, orgullosa y mezquina que
le veia poco mas que como un pordiosero y ansiaba hecharle de sus tierras, ya
que albergaba en secreto la esperanza de que su apurada situacion venciese las
reticencias de su madre para casarla con el hijo de sus vecinos.
En
realidad las suspicacias de la buena matrona no estaban en absoluto
injustificadas, ya que Kjartr era tan desalmado y mezquino como sus padres, una
familia de mercaderes que habian prosperado a base de negocios sucios y
prestamos abusivos que se cobraban con creces aprovechando la pesima situacion
de muchas familias.
Pero todo
eso no importaba a Brunhild, ni siquiera le importaba la reputacion de borracho
y mujeriego de Kjartr , al fin de cuentas, ella solo ambicionaba poder y
posicion, no amaba al ladino hijo del mercader, pero tampoco deseaba acabar sus
dias como la esposa de un mediocre campesino.
Asi que
en secreto se las ingeniaba para verse con Kjartr que no veia en ella mas que
una diversion pasajera, aunque tampoco le hubiese importado casarse con ella,
al fin de cuentas, podria repudiarla mas tarde y buscarse una mujer de mas alto
rango, aunque no tan hermosa como la campesina. Esta jugaba sus bazas,
intentando que Kjartr se ocupase de mandar a sus hombres por las noches a
desbaratar el trabajo que Hjarn hacia por el dia, de esta forma, poco era el
progreso en terminar la cerca y las perdidas y los saqueos impones eran frecuentes.
Pero un
dia Thara salio a hurtadillas tras su hermana, y descubrio sus encuentros en el
anochecer con el hijo del mercader, asi que como pudo, regreso a casa y al dia siguiente se las apaño para que su
madre le permitiese llevar algo de comida al campesino que seguia trabajando
aun en la restauracion de la valla sin
pausa ni para tomarse algo de sustento. En su encuentro, ella le relato todo lo
que habia escuchado de manos de Kjartr y los suyos..asi que Hjarn la despidio
agradeciendole su ayuda y se dispuso a dar un escarmiento a los malnacidos que
desbarataban su trabajo en la oscuridad de la noche.
Lo
primero que hizo fue cavar unas profundas zanjas ante los postes, lo suficiente
profundas para que a un hombre no le resultase facil salir de ellas si caia
dentro…y después las cubrio con sumo cuidado con ramas y hojarasca, de tal
forma que no se distinguían demasiado del suelo…quiza un hombre cauto a plena
luz del dia se hubiese dado cuenta, pero otro gallo cantaria en la oscuridad de
la noche…
Para
completar su trampa, se procuro unos panales, aunque para ello tuvo que calmar
a las abejas con humo hecho con ramas verdes, y con todo, se llevo mas de una
picadura, pero penso que valia la pena, porque los hombres de Hjarn se
llevarian la peor parte. Tiro los panales dentro de las zanjas y se alejo, tras
terminar de cubrirlas. Intuia que tras la modorra producida por el humo, las
hacendosas abejas no se despertarian de muy buen humor…y con eso contaba.
Asi que
se oculto entre los arboles a esperar la noche, y ceno de lo escaso que le
habia traido la hermosa Thara, la habia comentado que contase en casa que no le
esperasen, pues queria terminar la valla y probablemente regresase a casa
tarde. Asi que , cuando cayo la noche y ya todos los esbirros de Kjartr le
imaginaban lejos y se aproximaban para destrozar su trabajo, el esperaba
agazapado tras los arboles, esperando el resultado de su plan.
Tal y
como habia esperado, llegaron a oscuras, no portaban antorchas que les
delatarian desde los Boer cercanos al ver luz en los prados en plena noche, y
tal y como habia planeado, fueron directos a por la estacada, hubiese sido un
trabajo de pocos minutos tumbarla, si no estubiese ante ella la zanja en la que
cayeron como pardillos. Y dentro, esperaba el furioso enjambre de abejas que se
encargo de arrancar no pocos aullidos de dolor a aquellos hombres.
Pero esta
momentanea victoria no bastaba para el muchacho, deseaba zanjar sus diferencias
con el ladino Kjartr, y queria que cuando esto sucediera, no hubiese lugar a
ninguna duda acerca del resultado del encuentro. Asi que, se cuido de encontrar
un siervo que le llevase un mensaje que hizo memorizar para su rival.
“Cuidate
al caer la tarde, de ordenar bien a tus siervos
Que
limpien bien tu brinja, que afilen debidamente tu hacha
Que
bruñan el metal de tu casco, que comprueben que no hay grietas
En el
tableado de tu mejor escudo, que todo este presto
Para
cuando llegue la luz del nuevo alba.
Cuidate
tu tambien de tener buena cena
Y de
buscar buen solaz en brazos de quien te ame
Cuidate
de buscar buen descanso y de que el sueño
Repare
las fatigas del largo dia que has tenido.
Y cuidate
de que al amanecer, antes de que Sunna
Guie su
carro por los cielos y despunte el alba
Hayan preparado
tu montura, que esta este folgada
Y
cabalgues con ella hasta el claro a buen trote.
Porque si
no te tienes por cobarde
Alli te
estare esperando
Y
nuestras armas decidiran
Sobre los
reproches que nos hemos cruzado.
Kjartr
recibio el mensaje y monto en colera, si aquel advenedizo deseaba una pelea, el
estaba dispuesto a darsela, una vez muerto, ya nadie le disputaria el derecho a
tomar por esposa a quien desease de las dos hermanas, quiza las desposase a las
dos, y con ello tendria la fortuna que tanto habia deseado.
Asi que ,
se presento al galope en el claro, donde el joven campesino le esperaba, tan
solo con la vieja hacha de su padre y una tosca rodela, mal amañada que escasa
proteccion podria ofrecerle en el combate.
Kjartr
desmonto y Hjarn pudo ver su estampa, lucia una bien rematada brinja larga, que
le cubria los brazos y caia en un largo faldon casi hasta la altura de las
rodillas, ademas de un buen casco con visera y un magnifico escudo de tilo,
incluso su hacha era bastante mas grande y poderosa que la simple hacha de
leñador que el portaba.
No
cruzaron palabra ni saludo alguno, sencillamente, se pusieron cara a cara, y
Kjartr cargo con toda su saña, pero el muchacho le esquivo con facilidad. Y
burlon le repuso:
Veo que
no has hecho demasiado caso de mis consejos, sin duda te has solazado en
demasia con tu mezquina compañera, y ella te ha absorbido las fuerzas…¿o quiza
las maras han rondado tu sueño y no has reposado lo suficiente?.
El otro,
gruño con furia y volvio a repetir su ataque, pero una vez mas, la rapidez del
campesino fue mas que suficiente para esquivarle, y no solo esto, sino que el
hacha de leñador, propino un poderoso golpe al escudo, que salto en pedazos
ante el asombro del guerrero que apenas podia creer lo que acababa de ver.
Veo que
tampoco has tenido demasiado cuidado al elegir tu escudo. Es como una doncella
de la corte, hermoso en apariencia y hechuras, pero mas te hubiese valido otro
menos pretencioso. Como entre las mujeres, mas te hubiese valido, elegir a la
humilde campesina, quiza no tan refinada en formas, pero dura y presta para el
trabajo que se la encomiende. Esa rodela tuya, no vale para mas que para
decorar tu salon, y para que cuentes sobre ella, mentiras acerca de batallas que
no has ganado!.
Kjartr
estaba fuera de si, cargo por tercera vez, pero esta vez, fallo por poco, el
campesino salto hacia atrás y su golpe se perdio en el vacio, ocasión que
aprovecho el campesino, para golpearle con su tosco escudo y derribarle en el suelo.
Tampoco
has procedido como debieras, con tu brinja y casco, un buen guerrero las
hubiese portado empaquetadas, hasta llegar a su destino, asi no te
presentarias, cubierto de polvo del camino y en lugar de la apariencia de un
patan polvoriento, lucirias como un Jarl en toda su gloria.
Permitio
el campesino que su rival se levantase, y para no tener ventaja alguna sobre
el, arrojo la tosca rodela al suelo, ambos estaban ahora frente a frente, hacha
contra hacha, pero pronto se vio que el parco equipo del campesino no era un
impedimento, al contrario, le otorgaba cierta ventaja sobre su rival. Mas
rapido en movimientos y sin las trabas de la larga brinja que apenas permitia
movimientos fluidos a su adversario, sin casco que le protegiese la cabeza, pero
tambien sin una traba que le limitase la vision, no tuvo problema alguno para
frenar el ultimo ataque de Kjartr que fallo su golpe, y recibio una salvaje
patada del muchacho que le derribo en el suelo por segunda vez.
Una
lastima que tampoco pueda apreciar, si has hecho un buen trabajo, afilando tu
hacha, porque ahora con la mia en tu cuello, el combate ha acabado. No te he
dado todos estos consejos para que cayesen en saco roto, solo queria que ,
cuando regresases a tu casa con la vergüenza de haber sido derrotado por un
campesino, no te sirviese excusa alguna para justificar tu fracaso.
Mientras
tu te olvidabas de entrenar tu brazo, util para nada mas que para levantar la
jarra de cerveza y para llenar la panza o abofetear a algun siervo , yo
trabajaba de sol a sol, tumbando arboles para la cerca, asi que, romper tu
escudo no fue mas difícil que quebrar una brizna de paja. Mientras tu delegabas
el trabajo de preparar tus armas a tus siervos, yo afilaba mi hacha, como cada
atardecer, tras de una jornada de trabajo. Tu hacha es para ti ahora, poco mas
que un objeto con el que intimidar a tus siervos, la mia, es mi vida, mi
posesion mas preciada. En cuanto a que te haya vencido, no te extrañe, durante toda mi vida, he aprendido a saltar
de peña en peña en los rios procurandome la pesca , o a correr monte arriba
tras las cabras esquivas, he aprendido a no sentir el peso del escudo, cargando
pesados troncos…pero sobre todo, he aprendido que los campesinos atan las patas de las cabras para lastrar su movimiento…eso
eras tu con tu pomposo casco y tu inadecuada brinja…una cabra impedida.
Vencerte ha sido un juego de niños.
Kjartr
regreso a su hacienda humillado y vencido, y para fortuna de Hjarn y la hermosa
Thara, Arni el poderoso Bondi dueño de la hacienda, regreso a casa y escucho
complacido como el muchacho habia defendido el honor de su casa, por lo que no
tuvo reparo alguno en concederle la mano de su hija. La unica que acabo por
tragarse su orgullo fue Brunhild, que hubo de aceptar la voluntad de su padre,
que le busco mejor partido.
En cuanto
a Kjartr, se dice que con el tiempo, aprendio de los consejos de su rival, y
cambio bastante su forma de vida, dicen que llego a ser un notable guerrero,
siempre pendiente de su equipo de batalla que cuidaba como a su mas preciada
posesion. Aunque no volvio a tener la oportunidad de medirse con el
campesino…al fin de cuentas, ahora este era el heredero de una buena hacienda,
y posiblemente , frente a frente, sus posibilidades y la calidad de sus armas
fuesen incluso mejores que las suyas.
Olav Brutolsen era el más terrible de los vikingos. Fuerte y fajado en muchas batallas , era el prototipo de guerrero al que todos temian. Con sus propios brazos era capaz de luchar contra un toro y vencerle en unos pocos segundos. Y para que todos le conocieran y distinguieran, llevaba adornados su casco y su capa con los trofeos de sus victorias: más de cien colgantes cosidos a su capa y mil piedras preciosas colgando de sus hombros, una por cada uno de los enemigos derrotados.
En su ciudad todos se apartaban a su paso, pues tan grande era su fama, como su orgullo y engreimiento , llego a creerse directamente descendiente de algun dios de la guerra, y tan fanfarron llego a ser, que se pasaba el dia provocando a cuantos se le cruzaban , esperando a que algun incauto aceptase su reto.
Pero cierto día, un joven que silbaba despistado, ensimismado jugando con una fina vara de avellano se cruzó en su camino y le hizo tropezar. Furioso, Olav le increpó y le desafió a un combate a muerte. El muchacho no era mas que un pastorcito, un crio de apenas dieciseis años, desnutrido y harapiento, pero ni por esas el vikingo se apiado de el, empezo a provocarle y insultarle , diciendo que si no aceptaba el reto, acabaria con toda su familia, uno a uno. El delgaducho joven no tenía elección, así que sólo puso una condición.
- Puesto que no veo muy bien y no te conozco, porque estoy de paso por este pueblo, necesito que lleves el casco y la capa durante la lucha, para poder distinguirte.
El casco del guerrero era un pesado yelmo de metal, con un aguila coronandolo a modo de penacho, adornado tambien con pesadas incrustaciones de pedreria, al igual que su capa, llena como ya hemos dicho de colgantes cosidos, cientos de amuletos y piedras preciosas, robadas a todos los vencidos.
Por si fuera poco, el hacha de batalla del guerrero era una pesada mole de metal, con un largo mango de roble, y el guerrero no prescindia tampoco de su escudo, una pesada rodela de tilo, adornada por incrustaciones de metal tachonado.

Olav lanzó una risotada y aceptó orgulloso aquella estúpida condición. Se puso su casco, y ciño al cuello su capa,tomando la pesada hacha en su mano diestra y el escudo en la zurda, justo antes de lanzarse sobre el joven para destrozarlo. El chico, ágil, se escabulló por poco, como arma contaba unicamente con la fina varita de avelano, con laque fustigo en las piernas al guerrero, haciendola reestallar en el aire como un latigo.. Lo mismo ocurrió con las siguientes embestidas de Olav, y según iba pasando el tiempo, cada vez esquivaba al gigantón más fácilmente, danzando alrrededor de el a saltos, y sin parar de propinarle dolorosos fustazos con la fina vara en los brazos y piernas, que descubiertos, no tardaron en llenarse de finos y sangrantes cortes. Aunque nadie podía creer que aguantase tanto, todos esperaban que con el primer golpe el joven caería muerto. Al fin de cuentas, los muertos por el poderoso Olav se contaban por docenas.
Ese golpe no llegó nunca. Olav estuvo luchando poco más de cinco minutos, y a los diez cayó como muerto. Ensangrentadas las piernas y los brazos, yacia tendido en el suelo, cubierto de sangre y casi sin resuello. El joven no tuvo mas que poner un pie sobre su pecho y declararse vencedor.

Muchos pensaron entonces que aquel joven era un brujo o un hechicero, pero Virtensen, que así se llamaba el despistado mozalbete que segun muchos nunca fue mas que un humilde cabrero, eso si, muy acostumbrado a correr de peña en peña tras sus esquivas y caprichosas cabras, mostró a todos que el orgullo y la ostentación del vikingo fuero más que suficientes para que cayera desmayado bajo el peso del casco y la capa. Olav, como buen guerrero, aceptó su derrota al despertar, y desde entonces cambió los símbolos inútiles y superfluos por la austeridad, pasando en todas partes como uno de tantos. En todas, menos en el campo de batalla, donde no se le reconocía por sus armas ornadas, espadas o capas, sino por una fiereza sin igual. Se dice que luchaba con lo imprescindible, tan solo hacha y escudo, a pecho descubierto, y que desde ese dia, su divisa de guerra era la cabeza de un macho cabrio dibujada en su escudo. Quiza aprendiese una dolorosa leccion, a veces la astucia vence a la fuerza.
El dragón más famoso de los paises Eslavos, posiblemente aterrorizo toda Polonia hace ya muchos siglos,. Su historia es bien conocida por todos los niños polacos, es el legendario cuento de como murio el tiranico Smok Wawelski. Esta es la historia de cómo la bestia se encontro con su terrible final y a la vez el relato que nos narra la historia de como obtuvo la ciudad de Cracovia su nombre.
Como toda gran historia, contiene un villano, como no...un monstruoso dragon, una hermosa princesa cautiva y una gran recompensa...y tambien un valeroso heroe, aunque vereis que no es el usual caballero con escudo, lanza y espada y montado en un brioso corcel...Esta historia es ligeramente distinta, pero es hora de no andarme tanto con rodeos y contaros el cuento antes de que os vayais a dormir...
Hace algunos siglos, en los albores de la historia de Polonia,cuando la nacion era aun muy joven, vivía en una cueva oscura situada a los pies de la colina Wawel, a lo largo de las orillas del río Vístula, una bestia poderosa y tiranica, un horrible dragón que como todos los grandes dracos de las mas fantasticas historias, eructaba fuego.
A diario salia a patrullar sus dominios y arrasaba los campos y amenazaba a los aterrados habitantes de Cracovia. Él monstruoso ser exigia al dia un cuantioso tributo en carne fresca, pero es comprensible que con tan voraz apetito, pronto los campesinos no tuvieron nada que ofrecer, y cuando le faltaba su tributo, su colera era tremenda y mataba inocentes, devorado sus animales domésticos, por pocos que fuesen o famelicos que estuviesen y terminaba saqueando sus pertenencias. Su comida favorita eran los niños pequeños que secuestraba si tenia ocasion y si encontraba uno, se lo tragaba tan rápido como podía. Nadie pudo impedir que sus horribles acciones se repitiesen cuando a el le venia en gana, de esta forma, pronto las aldeas se vieron en la obligacion de esconder a las doncellas y los niños pequeños por miedo a la bestia

. En vano los más valientes caballeros del reino intentaron vencer al voraz dragón. Una y otra vez acudieron desafiantes a su cueva, y uno tras otro cayeron, incluso antes de que pudieran sacar sus espadas, la inmensa bocanada de fuego de la boca de la bestia los incineraba. La gente vio cómo uno tras otro como los niños y más valientes caballeros del reino caían ante Smok Wawelski. De este modo, el camino hacia su guarida se poblo de cadaveres y esqueletos resecos de caballeros y monturas, incluso de compañias enteras de guerreros que intentaron en vano la empresa de derrotarle.
El Rey de la ciudad de Cracovia, muy preocupado por la situación trágica en la ciudad, envió a sus heraldos a lo largo y ancho de todas las naciones vecinas y pueblos aliados a fin de anunciar a las Casas Reales y de los reinos de Europa que aquel que matara al dragón ,como recompensa podría casarse con su hija y se comprometia a delegar en el la tarea de gobernar su trono después de su muerte. Muchos grandes príncipes y valientes caballeros de toda Europa Central, alentados por la generosa oferta y la legendaria belleza de la hija del rey, acudieron de todas partes y rápidamente se presentaron para asumir el reto, pero uno a uno perdieron la vida y no pudieron contra el dragón. Pasó el tiempo y el flujo de aventureros y audaces combatientes eventualmente se volvió mínimo, y aún así el dragón seguia exigiendo su tributo y al no obtenerlo de buen grado, acababa con los campos y las gentes. Fue un tiempo oscuro para Polonia.
Incluso se llego a confinar a los niños en cuevas ocultas,de donde no podian salir hasta la adolescencia, asi, la nacion Polaca se sumio en una era triste y desoladora donde ya nadie recordaba el sonido de la sonrisa de un niño o del canto dulce de una doncella.
El rey se entregó a la desesperación, se hacia viejo y su reinado llegaba a su fin, y consumia su tiempo entre bebida y un triste ir y venir constante por los salones del reino, esperando un milagro, mientras que la hija del rey, la hermosa doncella Wanda, lloraba. Después de todo, no podía esperar un destino mas cruel que el que tenia, presta a llegar a la edad de casarse , pero condenada a morir sola y soltera si el dragón mataba uno a uno a todos sus pretendientes.
El dragón asolaba el campo de manera constante y convirtió en miserables a los más pobres. Pocos podian mantener a duras penas lo necesario para vivir y el hambre y con ella las terribles enfermedades empezaron a asolar toda la region. En un ultimo esfuerzo, se intentaba salvar a los niños, pero con todo, muchos enfermaban y caian...Y nada parecia poder poner fin a tan terrible situacion.
Una fría mañana, un joven muchacho llamado Krak , no mas que un humilde campesino y aprendiz de zapatero (en otras versiones de la historia se le conoce como Skuba Dratewka), se presentó en las puertas del palacio. Había ofrecido sus servicios valientemente varias veces antes de este momento, pero había sido rechazado siempre y despedido, cuando había otros aspirantes más nobles y no faltaban voluntarios para batirse con el dragon. Una vez más, los cortesanos se burlaron y señalando la mugre en sus zapatos de tela y su ropa hecha jirones le decian que no eran la mejor carta de presentacion para un paladin ni un caballero, pero por esta vez, la suerte o la mera necesidad se aliaron con el joven Krak, ahora el Rey estaba desesperado pues hacia casi un año que nadie se acercaba a presentar sus servicios a la corona y aunque no le parecio que aquel pobre pueblerino tuviese ni la mas infima de las posibilidades ante en dragon,aceptó la oferta del joven y humilde campesino.
No es de extrañar que el único miembro de la corte que puso toda su fe en el aprendiz de zapatero fuese la dulce princesa. Para ella, él muchacho era fuerte, apuesto y bien educado para ser un simple campesino, y era claramente evidente para la princesa que se trataba de un hombre de honor. No hizo el joven mas promesa que ir al encuentro del dragon y volver con la victoria o morir en el intento de liberar a su gente y a la princesa.
Ahora hemos de comprender que a nadie debiera extrañar que nadie confiase en sus posibilidades, este aprendiz llamado Krak no poseía una espada, por no hablar de una armadura o un escudo y el rey no quiso proporcionarle equipo, estaba cansado de gastar oro en preparar los mas costosos equipos de guerra para que luego acabasen fundidos en medio del camino, recubriendo la carne chamuscada de un esqueleto. Obviamente no andaba Krak sobrado de recursos, no cabalgaba en blanco corcel o poseía nada del equipo esencial para un caballero andante. Lo que tenía era una naturaleza intrepida y estaba dotado de inteligencia e inusuales habilidades culinarias y mucha astucia.
Lo primero que hizo Krak fue volver a su pequeña casa para prepararse para la batalla. Otrora habia sido una pequeña tienda donde vendia sus zapatos y algunas pequeñas manufacturas en cuero, pero ahora ya nadie podia permitirse el lujo de comprarle nada. Cuando el pueblo lo vio se burlaron de él y cruelmente hicieron bromas de que sería sin duda la siguiente comida para Smok Wawelski. Incluso una joven vecina que siempre habia sido el sueño de amor del muchacho se burlo de el, diciendo que era mejor que eligiese bien con que salsa condimentarse, ya que iba a ser la cena del dragon, al menos que quedase complacido y les dejase en paz un par de jornadas si esto era posible. Le dolio especialmente esta burla de la muchacha con la que siempre habia soñado...pero intento olvidarla pensando en la sonrisa dulce de la joven princesa y empezo los preparativos ignorando las burlas de todos.

Krak sabía que el pueblo cantaría una melodía muy diferente sobre él después de matar al dragón. Krak entró resuelto en su tienda y dejó de lado la antorcha que le habia alumbrado el camino , tomo algo de comer y a continuación se preparó para dormir. No dio señales de vida en todo el resto de la jornada, y mas de uno se mofo aun mas, diciendo que sin duda estaba escondido bajo la cama temblando de miedo. Más tarde, cuando ya todos se habian retirado tras la jornada de trabajo, esa noche se levantó y salió, tomando la antorcha y otros suministros con él. Krak se aventuro por el sendero, acercandose en silencio a la cueva del dragón. El Dragón no estaba allí, penso que sin duda se habia retrasado en su regreso y por eso la suerte se habia aliado con el, permitiendole llegar con una luz bien visible a la entrada de la cueva y incluso penetrar en ella. Decidio olvidarse de momento de si realmente los dioses o la suerte estaban con el y se concentro en lo realmente importante, contaba con tiempo justo para trazar un plan y aprovechar que el gran dragon no estaba, por lo que podía explorar la cueva .
Se tomo su tiempo para recorrerla y la vio cubierta de huesos y del tesoro que había reunido la bestia. Se escondió detrás de una roca y esperó a que volviera el dragón Smok, cuando regresó, él miraba en silencio las andanzas del dragón bien agazapado y quieto detrás de la roca, y pudo ver al dragón codicioso volver con un carnero gordo en sus garras.
De repente tuvo una idea muy buena. Krak volvió a casa con un plan ya maduro en su mente, aunque hubo de esperar casi petrificado largas horas hasta que el dragon volvio a ausentarse y le sintio lo suficiente lejos como para volver a casa seguro. Buscó en los estantes el libro de recetas de su familia, y se preparó segun los textos un menú digno de un dragon: tres ovejas asadas que acompaño de un revuelto de hortalizas y de todas las especias y hierbas más populares que pudo poner en sus manos. Luego rellenó las entrañas de los animales con una mezcla de azufre y carbon vegetal machacados y cosió el estómago de las ovejas. La noche siguiente, a la luz de la luna regreso esta vez con mas precauciones hasta la guarida del monstruo y no fue hasta cerciorarse de que , como la noche anterior el dragon no estaba que se aproximo a la boca de la cueva del dragón y dejó allis sobre una roca los sabrosos bocados que habia preparado con tanto esmero.
Cuando llegó el amanecer Krak descubrio que habia tenido mucha suerte una vez mas la noche anterior...Se habia equivocado!, el dragon estaba en la cueva, aunque posiblemente la fortuna quiso que se hibiese atiborrado de comida y durmiese placidamente con lo que no percibio su presencia. Escondido entre las rocas cercanas a la cueva espero toda la noche el regreso de la besita, y se sorprendio al llegar la mañana. El dragón salió de su cueva , fresco y descansado, quiza dispuesto a salir una vez mas a rapiñar por las comarcas vecinas y se encontró lo que parecían ser unas jugosas ovejas durmiendo allí. No tardo en darse cuenta de que estaban ya cocinadas y no desconfio, habia dado razones al pueblo para temerle, asi que era natural que le trajesen con reverencial temor tributos.
El dragón, pensando que se trata de un agradable regalo, y siendo tan codicioso y gloton, como estúpido, las tragó en el tiempo que usariais para un parpadeo. Muy pronto comenzó a sentir un enorme ardor de estomago. Cuando el azufre y el carbon y las especias mezcladas llegaron a su estómago se encendieron y empezaron a quemarle de dentro hacia afuera. Volo el dragón entre comvulsiones a saciar su sed furiosa. Rápidamente llegó al río Vístula y bebió … y bebía … y bebía … La garganta y el estómago quemaban tanto al dragón que las leyendas cuentas que se trago la mitad del río Vístula, pero el estómago mantenía la hinchazón e inflamación, y finalmente lleno de gases y vapores y terriblemente hinchado, explotó, causando la muerte del dragón y liberando a la ciudad y los alrededores de su control y su reinado de terror. Una vez que el joven vio que la bestia estaba realmente muerta, no tuvo mas que entrar en la cueva y buscarse la mejor de las corazas y el mejor de los escudos y tambien la espada y la pica mas esplendidas que pudo hayar entre los numerosos tesoros del dragon, y tras cortar la cabeza del monstruo, clavarla en la pica y dejarla alli a la vista de todos.
Regreso al pueblo vestido como el mejor de los caballeros y regalando a todos toda clase de objetos de valor que el dragon habia robado, recomendando que se olvidasen de la avaricia por una vez, y que los vendiesen para comprar viveres con los que alimentar a las buenas gentes famelicas, y sobre todo, que usasen el importe obtenido para pagarse los mejores medicos de los reinos vecinos para sanar a los que habian caido enfermos.
No se olvido de pasarse por las cuevas a informar a todos que podian salir al exterior a sacarse la mugre al rio, a gozar de la luz del sol y no tardaron en oirse cantos jubilosos de las doncellas y por fin, tras muchas primaveras e inviernos de forzado silencio, las risas y los juegos de los mas pequeños.
Ni que decir tiene que cuando llego al castillo a dar cuentas al Rey de que habia liberado a todos de la tirania de la bestia, la noticia era ya sabida, una enorme explosion se habia oido al amanecer en todo el valle, y el Rey habia mandado exploradores a ver con mucho sigilo lo que habia pasado...alli se encontraron al dragon muerto, y la cabeza en la pica, pero ni rastro del heroe...por lo que no faltaron algunos que intentaron colgarse el merito de la hazaña. Pero tan solo basto que el joven sacase de su bolsillo un enorme colmillo de dragon y una gema roja de gran tamaño que se dice que todos los dragones contienen dentro de su craneo para saber que el habia sido en realidad el autor de tal hazaña.
El aprendiz de zapatero se casó con la hermosa hija del rey, y se dice que se amaron nada mas encontrarse, la dote fue el tesoro que había robado el dragón en la cueva, y después de la muerte del monarca, Krak ascendió al trono. . Dicen que su linaje goberno con gran justicia en muchas generaciones venideras.El pueblo rescatado de las garras de Smok, el dragón de la colina Wawel, tomó el nombre del campesino para su ciudad (Krakvik)...cuidad de Krak...Cracovia!, y lo lleva hasta el día de hoy con gran honor, Cracovia, la antigua capital de Polonia.
En 1970 una escultura de metal del dragón Wawel diseñado por Bronislaw Chromy se colocó recordando a Smok Wawelski en las cavernas bajo el castillo de Cracovia; personas de todo el mundo vienen a visitar la estatua y escuchar su historia. Este estilizado dragón con seis patas, es la diversión de los niños, respira fuego ruidosamente cada pocos minutos, gracias a una boquilla de gas natural instalado en la boca de la escultura. Es costumbre que los niños juegen a arrojarle a veces sus zapatos...recordando el humilde origen del gran heroe que le derroto!.
Érase
una vez un pobre carretero que tenía muchos hijos. Era tan pobre que no podía
alimentarlos bien ni darles ropa que ponerse en el cuerpo; sin embargo,todos
los hijos eran muy guapos, aunque la más guapa de todas era la hija pequeña.
Un
jueves por la tarde, a finales de otoño, hacía un tiempo horrible. Estaba
oscurísimo y además llovía y tronaba de tal forma que las ventanas crujían.
Toda la familia estaba sentada alrededor de la chimenea, ocupado cada uno con
su trabajo. De repente llamaron tres veces a la ventana. El hombre salió a ver
quién era, y entonces vio a un gran oso blanco.
-Buenas
tardes -dijo el oso.
-Buenas
tardes -dijo el hombre.
-Si
me das por esposa a tu hija menor -dijo el oso-, te haré tan rico como pobre
eres ahora.
Al
hombre no le pareció mala idea, pero dijo que primero lo tenía que consultar
con su hija; entró y contó que fuera había un gran oso blanco que le había
prometido que le haría tan rico como pobre era ahora si le daba por esposa a su
hija menor. La muchacha, sin embargo, dijo que no, que no quería saber nada de
aquel trato.
El
hombre volvió a salir, habló amistosamente con el oso y le dijo que volviera el
jueves siguiente por la tarde, que entretanto ya vería qué podía
hacer.Intentaron convencer entonces a la muchacha y le contaron de todas las
maneras posibles lo ricos que podían llegar a ser y lo bien que le iría también
a ella.
Finalmente
ella accedió, lavó el par de harapos que tenía, se arregló lo mejor que pudo y
se preparó para el viaje.Cuando el jueves siguiente, por la tarde, llegó el
oso, le dijeron que sí, que todo estaba en orden. La muchacha se montó con su
hatillo sobre su lomo y sepusieron en marcha. Una vez recorrido un buen trecho,
el oso le preguntó:
-¿Tienes
miedo?
Ella
contestó que no, que no tenía ningún miedo.
-Sujétate
siempre muy fuerte a mi pelambre -dijo el oso-; así no te pasará nada.
Ella
cabalgó por todo el mundo a lomos del oso hasta muy, muy lejos; tan lejos que
nadie podría decir realmente cuánto. Finalmente llegaron a una gran roca. El
oso llamó con los nudillos y a continuación se abrió una puerta, a través de la
cual llegaron a un gran palacio. Dentro había muchas habitaciones iluminadas
con lámparas, y todo resplandecía por el oro y la plata; también disponía de un
gran salón, en el cual había una mesa sobre la que se habían servido los más
deliciosos platos. El oso le dio entonces una campanilla de plata y le dijo que
cuando deseara cualquier cosa, no tenía más que tocar la campanilla y enseguida
la tendría.
La
muchacha comió y bebió. Como ya había anochecido, sintió sueño y quiso irse a
la cama. Entonces tocó la campanilla... e inmediatamente se abrió una cámara en
la que había una cama hecha, la más bella que pudiera uno desear, con
almohadones de seda y cortinas con flecos de oro, y todo lo que había en la
cámara era asimismo de oro y plata. Pero en cuanto apagó la luz y se metió en
la cama, llegó una persona que se acostó a su lado. Y así sucedió todas las
noches.
Ella
no podía ver quién era, porque siempre llegaba después de que hubiera apagado
la luz y se volvía a ir antes de que hubiera amanecido.
Así
vivió una temporada tranquila y contenta. Pero pronto le entró tal nostalgia
por volver a ver a sus padres y a sus hermanos que se volvió muy taciturna y
triste.
Entonces,
un día el oso le preguntó qué le pasaba que estaba siempre tan taciturna y
ensimismada.
-Ay
-dijo ella-, es que me aburro tanto aquí en el palacio... Me gustaría muchísimo
volver a ver a mis padres y a mis hermanos.
-Eso
se puede arreglar -dijo el oso-, pero tienes que prometerme que jamás hablarás
con tu madre a solas, sino cuando los demás estén presentes.
Seguramente
te querrá coger de la mano y llevarte a una alcoba para hablar contigo a solas,
pero no consientas, pues si lo haces me harás muy desgraciado y te harás muy
desgraciada a ti misma.
La
muchacha dijo que no, que tendría cuidado.El domingo se presentó el oso y dijo
que había llegado el momento de emprender el viaje hacia la casa de sus padres.
Ella se montó a lomos del oso y se pusieron en marcha. Cuando ya llevaban mucho
tiempo viajando, llegaron aun gran palacio blanco, del que sus hermanos
entraban y salían y en el cual jugaban. Todo era tan hermoso y maravilloso que
daba gusto verlo.
-¡Allí
viven tus padres! -dijo el oso-. No te olvides de lo que te he dicho, pues de
lo contrario serás muy desgraciada y me harás muy desgraciado a mí. La muchacha
dijo que no, que no lo olvidaría, y se dirigió hacia el palacio. El oso, sin
embargo, regresó.
Cuando
los padres volvieron a ver a su hija, se alegraron tanto que es imposible
describirlo. Nunca podrían agradecerle lo que había hecho por ellos. Le
contaron que ahora les iba extraordinariamente bien y le preguntaron qué tal le
iba a ella.
La
muchacha dijo que a ella también le iba bastante bien y que tenía todo lo que
deseaba. No sé muy bien qué más les contó, pero me da la impresión de que no
les dio todos los detalles.
Por
la tarde, después de comer, ocurrió lo que el oso le había dicho: la madre
quiso hablar con su hija a solas en la alcoba. Pero la muchacha, que recordaba
las palabras del oso, no quiso ir con ella y dijo:
-Oh,
lo que tengamos que hablar podemos hablarlo también aquí. No sé cómo ocurrió,
pero el caso es que la madre al final la convenció y entonces ella tuvo que
contarle todo lo que sabía. Le contó también que, por las noches, cuando
apagaba la luz, llegaba siempre alguien y se acostaba a su lado en la cama.
Pero que nunca podía ver quién era, porque antes del amanecer se volvía a
marchar; le dijo que se sentía afligida, que le gustaría mucho verle, ya que,
al estar siempre tan sola, los días se le hacían muy largos.
-¿Quién
sabe? Seguro que el que duerme contigo es un trol -dijo la madre-. Pero si
quieres seguir mi consejo, levántate en mitad de la noche, cuando esté dormido,
enciende una vela y obsérvale. Pero ten cuidado no le vayas a derramar encima
una gota de cera.
Por
la tarde el oso volvió a recoger a la muchacha. Cuando ya llevaban un buen
trecho, le preguntó si había ocurrido lo que él había dicho.
-Sí
-dijo la muchacha, incapaz de negarlo.
-Si
piensas seguir el consejo de tu madre -dijo el oso-, te harás muy desgraciada,
me harás muy desgraciado a mí y se acabará la amistad entre nosotros.
Ella
dijo que no pensaba seguir el consejo de su madre.
Cuando
llegaron al palacio y la muchacha se acostó, ocurrió lo mismo de siempre:
alguien llegó y se echó a su lado. Pero por la noche, cuando ella oyó que
estaba durmiendo, se levantó, encendió una vela y entonces vio acostado en la
cama al príncipe más bello que nadie pudiera ver. Se enamoró tanto de él que
quiso besarle en el acto. Pero entonces, sin darse cuenta, derramó tres gotas
de cera hirviendo sobre su camisa y el príncipe se despertó.
-¿Qué
has hecho? -exclamó al abrir los ojos-. Ahora tanto tú como yo seremos
desgraciados. Si hubieras resistido solamente un año, me habrías salvado; mi
madrastra me ha hechizado y por eso durante el día soy un oso y por la noche
una persona. Pero ahora lo nuestro se ha acabado, pues tengo que abandonarte
y
La
muchacha empezó a llorar y a lamentarse; pero ya era demasiado tarde, pues él
tenía que irse. Le preguntó si podía viajar con él, pero él le contestó que eso
era imposible.
-¿No
puedes decirme entonces por dónde se va para que vaya a buscarte?-preguntó
ella-. Porque eso sí me estará permitido, ¿no?
-Sí,
eso sí puedes hacerlo -dijo él-, pero no hay ningún camino que lleve hastaallí.
El palacio está al este del sol y al oeste de la luna; nunca podrás llegar
hasta allí.
Por
la mañana, cuando se despertó, tanto el príncipe como el palacio habían
desaparecido. Se encontró tendida en el suelo, en medio de un denso y tenebroso
bosque, con sus viejos harapos. A su lado estaba el mismo hatillo con el
que
La
muchacha le preguntó si sabía el camino para llegar hasta el príncipe que vivía
con su madrastra en un palacio situado al este del sol y al oeste de la luna y
que se tenía que casar con una princesa con una nariz que medía tres varas.
-¿De
qué le conoces? -preguntó la mujer-. ¿Eres acaso la muchacha con la que él se
quería casar?
La
muchacha dijo que sí, que era ella.
-¡Vaya!
¡Así que eres tú! -dijo la mujer-. Sí, hija mía -siguió diciendo-, me gustaría
ayudarte, pero lo único que sé del palacio es que está al este del sol y al
oeste de la luna y que probablemente nunca conseguirás llegar. Pero te voy a
prestar mi caballo; en él podrás cabalgar hasta donde vive mi vecina más
próxima; a lo mejor ella te puede indicar el camino. Cuando llegues a su casa,
golpea al caballo debajo de la oreja izquierda y ordénale que vuelva a casa.
Toma,
coge esta manzana de oro; quizá te sea útil.
La
muchacha se montó en el caballo y cabalgó durante mucho, mucho tiempo.Llegó por
fin a otra montaña, a cuyo pie estaba una vieja mujer con una devanadera de
oro. La muchacha le preguntó si le podía decir por dónde se iba al palacio que
estaba al este del sol y al oeste de la luna. Pero ella, como la mujer
anterior, dijo que lo único que sabía del palacio era que estaba al este del
sol y al oeste de la luna.
-Y
probablemente nunca conseguirás llegar. Pero te prestaré mi caballo; en él
podrás cabalgar hasta donde vive mi vecina más próxima; a lo mejor ella te
puede indicar el camino. Cuando llegues a su casa, golpea al caballo debajo de
la oreja izquierda y ordénale que vuelva a casa. Toma, llévate esta devanadera
de oro; quizá te sea útil. La muchacha se montó en el caballo y cabalgó durante
muchos días y muchas semanas. Llegó por fin a otra montaña, a cuyo pie estaba
una vieja mujer tejiendo una falda de oro. La muchacha volvió a preguntar por
el príncipe y por el palacio que estaba al este del sol y al oeste de la luna.
-¿Eres
tú la muchacha con la que quería casarse el príncipe? -preguntó la mujer.
-Sí
-dijo la muchacha.
Pero
la mujer no conocía el camino mejor que las dos anteriores.
-Al
este del sol y al oeste de la luna está el palacio -dijo-, y probablemente
nunca conseguirás llegar. Pero te prestaré mi caballo; con él podrás viajar
hasta el viento del Este; a lo mejor él te puede indicar el camino. Cuando
llegues a él,golpea al caballo debajo de la oreja izquierda y ordénale que
vuelva a casa. Y toma, llévate esta falda de oro; quizá te sea útil.
Cabalgó
durante mucho tiempo, hasta que por fin llegó ante el viento del Este.Preguntó
una vez más si le podía decir cómo llegar hasta el príncipe que vivía en el
palacio que estaba al este del sol y al oeste de la luna.
-Sí,
me parece haber oído hablar del príncipe y también del palacio -dijo el viento
del Este-, pero no te puedo indicar el camino porque nunca he soplado hasta tan
lejos. Te llevaré hasta mi hermano, el viento del Oeste; a lo mejor él lo sabe,
pues es mucho más fuerte que yo. No tienes más que sentarte sobre mi espalda y
te llevaré hasta allí.
La
muchacha se sentó sobre su espalda y se pusieron en marcha.
Cuando
llegaron ante el viento del Oeste, el viento del Este le contó que había traído
consigo a una muchacha con la que quería casarse el príncipe que vivía en el
palacio que estaba al este del sol y al oeste de la luna, y le preguntó si él
conocía el camino.
-No
-repuso el viento del Oeste-, tan lejos nunca he soplado. Pero, si quieres -le
dijo a la muchacha-, te puedes sentar sobre mi espalda y te llevaré hasta el
viento del Sur; a lo mejor él te lo puede decir, pues es mucho más fuerte que
yo y sopla y resopla por todas partes.
La
muchacha se sentó sobre su espalda; no había pasado mucho tiempo cuando
llegaron ante el viento del Sur.Cuando llegaron, el viento del Oeste le
preguntó si él conocía el camino para ir al palacio que estaba al este del sol
y al oeste de la luna, pues la muchacha que había llevado consigo quería
casarse con el príncipe.
-Ah,
¿sí? -dijo el viento del Sur, que tampoco conocía el camino-. A lo largo de mi
vida he soplado por todas partes -dijo-, pero tan lejos no he llegado
nunca.Pero, si lo deseas -le dijo a la muchacha-, te llevaré hasta mi hermano,
el viento del Norte; él es el más viejo y fuerte de todos nosotros, así que si
él no te puede indicar el camino, jamás lo averiguarás.
La
muchacha tuvo que sentarse sobre su espalda, y se marcharon de allí de tal
forma que tembló la tierra.No tardaron mucho en llegar ante el viento del
Norte, pero era tan violento e impetuoso que ya desde lejos les lanzó de un
soplo un montón de nieve y hielo a la cara.
-¿Qué
queréis? -les gritó de tal modo que les entraron escalofríos.
-Oh,
no tienes por qué enfurecerte así con nosotros -dijo el viento del Sur-, pues
soy yo, tu hermano, y ésta es la muchacha con la que quiere casarse el príncipe
que
vive en el palacio que hay al este del sol y al oeste de la luna; a ella le
gustaría preguntarte si conoces aquel lugar.
-Sí,
sé muy bien dónde está -dijo el viento del Norte-. Una vez soplé una hoja de
álamo temblón hasta allí. Pero me cansé tanto que durante muchos días no pude
volver
a soplar. Aun así, si quieres ir hasta allí a toda costa -le dijo a la
muchacha- y no te da miedo, te montaré sobre mi espalda y veré si puedo
llevarte.
La
muchacha dijo que sí, que quería y tenía que llegar hasta allí si es que había
alguna manera de conseguirlo, y que no le daba en absoluto miedo, por muy mal
que lo fuera a pasar.
-Entonces
tendrás que pasar aquí la noche -dijo el viento del Norte-, pues si queremos
llegar hasta allí tenemos que tener todo el día por delante.
Al
día siguiente, por la mañana, el viento del Norte la despertó, se infló, se
hizo tan grande y fuerte que daba miedo y recorrieron los aires como si
tuvieran que ir al fin del mundo. Estalló entonces una tormenta tan violenta
que derribó pueblos y bosques enteros y, al pasar sobre el mar, naufragaron
barcos a centenares. Siguieron avanzando y avanzando sobre el agua, tan lejos
que ningún ser humano puede siquiera imaginarse la distancia. El viento del
Norte fue quedándose cada vez más y más débil; llegó un momento que estaba tan
débil que casi no podía ya soplar; se fue hundiendo cada vez más y más, y al
final iba ya tan bajo que las olas le golpeaban en los talones.
-¿Tienes
miedo? -le preguntó a la muchacha.
-No,
en absoluto -dijo ella.
Ya
no estaban lejos de tierra, así que al viento del Norte le quedaron aún las
fuerzas justas para llevarla hasta la playa que había bajo las ventanas del
palacio que estaba al este del sol y al oeste de la luna. Pero se quedó tan
exhausto y agotado que tuvo que descansar durante muchos días antes de poder
regresar a casa.
A la
mañana siguiente, la muchacha se sentó bajo las ventanas del palacio y se puso a
jugar con la manzana de oro. Lo primero que vio fue a la princesa nariguda con
la que se iba a casar el príncipe.
-¿Qué
quieres por tu manzana de oro? -le preguntó a la muchacha cuando abrió la
ventana.
-No
la vendo ni por oro ni por dinero -dijo la muchacha.
-Si
no la quieres vender ni por oro ni por dinero, ¿qué quieres entonces por
ella?-dijo la princesa-. Te daré lo que me pidas.
-Pues
entonces..., si se me permite dormir una noche con el príncipe, será tuya -
dijo la muchacha.
-Sí,
puedes hacerlo si quieres -dijo la princesa llevándose la manzana de oro.
Pero
cuando la muchacha entró en la alcoba del príncipe, éste estaba profundamente
dormido. Le llamó y le sacudió, lloró y se lamentó, pero no pudo despertarle.
Cuando amaneció, llegó la princesa de la larga nariz y la echó de allí.
Durante
el resto del día, la muchacha volvió a sentarse de nuevo bajo las ventanas del
palacio y se puso a devanar hilo en su devanadera de oro. Entonces ocurrió lo
mismo que el día anterior. La princesa le preguntó qué quería por la
devanadera. La muchacha le contestó que no la vendería ni por oro ni por
dinero, pero que si le permitía dormir otra noche con el príncipe, la
devanadera sería suya. La princesa dijo inmediatamente que sí y se llevó la
devanadera de oro. Pero cuando la muchacha subió, el príncipe estaba otra vez
profundamentedormido. Y por más que le llamó y le sacudió, por más que lloró y
se lamentó, no consiguió despertarle. En cuanto amaneció, llegó la princesa de
la larga narizy la echó de allí.
Ese
día la muchacha se sentó con su falda de oro bajo las ventanas y se puso a
tejer. Cuando la princesa de la larga nariz vio la falda, también quiso
tenerla.
Abrió
la ventana y le preguntó a la muchacha qué quería por su falda de oro.Como las
dos veces anteriores, la muchacha dijo que no la vendía ni por oro ni por
dinero, pero que si la princesa le permitía dormir otra noche con el príncipe,
sería suya. La princesa dijo que sí, que podía hacerlo si quería y se llevó la
falda de oro. Pero unos cautivos que estaban cautivos en el palacio, encerrados
en una cámara contigua a la del príncipe, habían oído durante dos noches
llamadas y llantos muy lastimeros de una mujer, así que por la mañana se lo
contaron al príncipe. Cuando por la noche llegó la princesa con la sopa que el
príncipe solía tomar antes de irse a la cama, hizo ver que se la tomaba, pero
lo que realmente hizo fue tirarla, pues sospechaba que la princesa había echado
un somnífero en la sopa.
Cuando
por la noche la muchacha entró en la alcoba, el príncipe estaba todavía
despierto y se alegró muchísimo de volver a verla. Le pidió que le contara cómo
le había ido y cómo había conseguido llegar al palacio. Cuando ella se lo contó
todo, él dijo:
-Has
llegado justo a tiempo, pues mañana debe celebrarse mi boda con la princesa. No
siento ningún aprecio por ella ni por su larga nariz; tú eres la única a quien
quiero.Por eso diré que deseo poner a prueba lo que sabe hacer mi prometida y
exigiré a la princesa que lave las tres manchas de cera que tengo en la camisa.
Ella probablemente aceptará, pero sé que no lo conseguirá, pues las manchas son
las gotas que tu mano derramó y sólo manos puras pueden quitarlas, ella esta manchada por la
magia oscura de su madre, seran tus manos,no las manos de alguien como ella que
pertenece a la chusma de los trols. Entonces, diré que no quiero más novia que
la que sea capaz de quitarlas y, una vez que lo hayan intentado todas y ninguna
lo haya conseguido, te llamaré a ti para que lo intentes.
Luego
pasaron la noche juntos, alegres y satisfechos.Cuando al día siguiente iba a
celebrarse la boda, el príncipe dijo:
-Antes
me gustaría ver de lo que es capaz mi prometida. La madrastra dijo que aquello
le parecía justo.
-Tengo
una camisa muy bonita -dijo el príncipe- que me gustaría llevar puesta en la
boda. Pero me han caído tres manchas y quisiera que la lavaran y me las
quitaran. Por eso he decidido que sólo me casaré con la mujer que lo
consiga.Las mujeres dijeron que bah, que eso no era nada del otro mundo, asi
que se pusieron manos a la obra. La princesa de la larga nariz empezó a lavar
lo mejor que pudo; pero cuanto más lavaba, más grandes y más negras se hacían
las manchas.
-Bah,
no tienes ni idea -dijo su vieja madre trol-. ¡Trae aquí!
Pero
cuando empezó a lavar la camisa, ésta se fue poniendo cada vez más negra, y
cuanto más la lavó y la restregó, más grandes se hicieron las manchas.Entonces
tuvieron que lavar la camisa las demás mujeres trol, pero cuanto más la
lavaban, peor aspecto tenía, y al final parecía que la camisa entera hubiera
estado colgando de una chimenea.
-¡Bah,
ninguna de vosotras sirve para nada! -dijo el príncipe-. Bajo aquella ventana
hay una pobre mendiga. Estoy seguro de que ella sabe lavar mejor que todas
vosotras juntas. ¡Pasa, muchacha! -gritó.
Cuando
la muchacha entró, él le preguntó:
-¿Serías
capaz de lavar esta camisa y dejarla limpia?
-No
lo sé -dijo la muchacha-, pero creo que sí. La muchacha cogió entonces la
camisa que, entre sus manos, quedó tan blanca como nieve recién caída, o más
blanca incluso.
-¡Sí,
a ti es a quien quiero! -dijo el príncipe.
La
vieja mujer trol se puso entonces tan furiosa que reventó. Creo que la princesa
de la larga nariz y toda la demás chusma de trols también reventaron, pues jamás
he vuelto a oír nada de ellos. El príncipe y su prometida pusieron entonces en
libertad a todos los campesinos que
estaban cautivos en el palacio.Después, cogieron todo el oro y toda la plata
que fueron capaces de llevarse y se marcharon muy lejos del palacio que estaba
al este del sol y al oeste de la luna.No sé cómo siguieron y hasta dónde
llegaron. Pero si son los que yo creo que son, no están nada lejos de
aquí.Quiza tengais que preguntar a los vientos si les han visto y saben donde
viven, son buena gentge y agradeceran vuestra visita!!.
Se
pierde en la bruma de los tiempos una era en la que los pueblos vivian de forma
sencilla, intentando sobrevivir en harmonia con la naturaleza, que como buena
madre les sustentaba y ofrecia a sus hijos todo lo que pudiesen necesitar. De
este modo, remontemonos en el tiempo a una edad en que las huellas del hombre
aun apenas habian empezado a marcarse sobre la piel de madre Jord, y imaginemos
a un pueblo de gentes sencillas que vivian arando toscamente la tierra, criando
los pocos animales que habian aceptado someterse docilmente a los humanos y
recogiendo los frutos silvestres que la naturaleza ponia a su alcance.
Era
una vida dificil de por si, y ya bastante dura, pero siempre hay un mensajero
de la calamidad que viene a empeorar las cosas. De este modo, aparecio en esa
primera edad otro pueblo belicoso, mas salvaje y primitivo, dirigido por una
mujer de avanzada edad, versada en las artes oscuras, a la que todos
reverenciaban con temor y seguian ciegamente. Durante largos años, vivieron del
pillaje y el saqueo, atemorizando a los pueblos pacificos que encontraban a su
paso. Les observaban a cierta distancia, se aseguraban de que tuviesen tiempo
de sembrar la tierra y preparar sus cosechas, y llegado el tiempo de recojer
sus frutos, emergian de los bosques mas sombrios, capitaneados por la Reina
Hechicera, y sembraban el terror y el caos. Sometian a sangre y fuego a los
pacificos campesinos y saqueaban sus bienes, asi , todo pueblo queno tenia
tiempo de huir, vivia atemorizado y esclavizado por esta raza de salvajes
alimañas.

Las
cosas no fueron a mejor con el declive de la anciana Reina Hechicera, ya que su
hijo en cuanto la sintio ya debil, usurpo su poder y se comvirtio en un Rey
tiranico, quizas no poseyese el don de la magia oscura (al menos no mas
allá del don de la profecia que decian
las temerosas lenguas de los campesinos que huian de su horda que poseia desde
la niñez). Con su mandato, la hueste de alimañas se volvio aun mas peligrosa y
salvaje, ya no se contentaban con reclamar el tributo de los pueblos ya
sometidos, sino que un ejercito de hombres salvajes vestidos con pieles de
animales deshoyados y una jauria de enormes y feroces bestias de caza, acosaban
y perseguian a los pocos que se les resistian, obligandolos a una constante
migracion y a una vida de conejo, o agazapados para no ser descubiertos, o a la
carrera para no ser cazados.
De
este modo, tenemos a un pequeño grupo de campesinos que huyen y se acercan a un
valle fertil, alli, se establecen aprovechando la bonanza de la tierra y se
afanan por empezar a construirse una nueva vida, como tantas otras veces,
aunque esta vez, la tarea parece mas grata y sencilla, pues madre Jord parece
especialmente generosa en esta nueva tierra. Al cabo de un año de relativa
calma, parecen instalados y prosperando...pero no tardan en acercarse los
primeros exploradores de la horda y descubrir la bonanza de su situacion....
El
perro siempre vuelve al amo se dice en el norte...el del campesino, porque este
le sustenta y da cobijo, el del vil y fiero carnicero, por simple temor y
miedo, y porqiue sabe que no hay donde esconderse...asi que la linea de
exploradores se acerca a informar a su cruel señor:
Hablan
de una aldea que prospera mas alla de los lindes del ultimo bosque explorado,
de que parecen haber encontrado una tierra especialmente fertil y se les nota
felices en su nuevo hogar. El tirano sonrie, saborea la idea de la masacre y la
crueldad del sometimiento, pero los exploradores le advierten que jamas han
visto aldea mejor plantada en tan excaso tiempo, que quiza sea prudente tomar
precauciones antes de atacar, ya que estas gentes no parecen dispuestas a marcharse
de buen grado y tampoco parecen como el resto de aldeas atacadas, dispuestos a
entregarse y someterse.
El
cruel lider de la horda rie a carcajadas, se sabe fuerte, poderoso, no teme a
los campesinos, asi que se alza sobre su trono de huesos y su voz clama
potente:
- Se
someteran como han hecho todos...o seran aplastados!
Pero
una vez mas, uno de sus siervos duda...plantea a su señor la posibilidad de que
haya cierta resistencia...
- Y
que si la hay???...esos aldeanos solo lograran derrotar a mis hordas cuando las
piedras hablen, cuando los bosques caminen, cuando las estrellas salgan a media
tarde y cuando se oiga el trueno en la ausencia de la tormenta!
A
veces, la vanidad humana desafia a los dioses y estos sienten que es hora de
castigar tanta insolencia...Sin darse cuenta, el rey de la horda de los Varg,
ha hecho la ultima de sus profecias...aquella que marcara su fin !.
Nadie
sabe a ciencia cierta como ocurrio, algunos hablan de hombres que empezaron a
tener poderosos sueños, imagenes de una ciencia y un conocimiento que venia de
mano de las grandes potencias. Sea como fuere, con la aldea bien plantada, los
hombres empezaron a plantearse la idea de plantar raices y defender su nuevo
hogar. Se dice que un buen dia, el cielo aparecio teñido por densos nubarrones
de humo negro que salia de las casas de los hombres donde se oida incesante el
canto del martillo y que durante incontables dias, se produjo la magia del
Ginungagap de las fraguas!.
Asi,
cuando el rey de los Varg dispuso que era tiempo de recoger la cosecha, emvio
de nuevo a sus exploradores que regresaron hablando de un enorme muro de madera
que circundaba la aldea...y de unos solidos pilares de roca plantados fuera de
este limite, donde destacaban unos grabados tintados en rojo sangre que no
lograban entender!.
Esto
era una clara provocacion para el lider de la horda...que mando preparar mazas
y porrras, las toscas lanzas de madera y los arcos y las flechas de hueso
fueron repartidos entre los hombres salvajes,que escucharon la arenga de su
jefe y partieron en manada hacia la aldea, no se cuidaron de ocultarse, su fama
les precedia, asi que esperaban que a su llegada, no hubiese mas que casas
vacias que saquear, como era habitual ultimamente. Hacia mucho que nadie osaba
plantar cara al rey de las alimañas.
Sin
embargo, esta vez algo fue distinto...al ir acercandose a la aldea, se
encontraron las extrañas piedras, alli plantadas, con aquellos toscos
caracteres rojos, desafiantes...Uno de los segundones del lider no pudo evitar
comentar con cierto temor "cuando las piedras hablen dijisteis mi
amo"...y acabo muerto a los pies del cruel lider por su insolencia.
La
horda continuo su marcha, pero de repente, rompio a oirse el eco de una llamada
con cuernos...El caudillo de la horda sonrio, ya era notable que conocian que
se acercaba con su hueste, se habia dado la alarma!,podia imaginar a los
asustados pueblerinos correr, a madres aullando asustadas arrastrando tras de
si a pequeños llorando. Y se sintio orgulloso del terror que inspiraba,el miedo
era su arma mas poderosa, y nunca le fallaba.
Entonces
se dice que ocurrio lo impensable...de repente y cuando ya se avistaba la
imensa empalizada de la aldea, se abrieron las puertas, y de ellas salieron
centenares de hombres portando largas picas de mas de dos veces la altura de un
hombre, coronadas por algun tipo de extraño filo punzante que brillaba como
estrellas al sol de la tarde...otros,empuñaban largas varas en sus manos,
brillantes tambien, o porras que refulgian como ascuas...¿Que clase de magia
era aquella?.
"Cuando
los bosques caminen" pensaron temerosos algunos de los hombres bestia...y
ciertamente, aquellos centenares de picas avanzando hacia ellos daba la
sensacion de un bosque que se cerniese sobre ellos. "Cuando las estrellas
brillen a media tarde"...y todos contemplaban el extraño brillo de las
armas de aquellos hombres que salian a su encuentro,y que ya no parecian
sumisos corderos listos para ser degollados
Finalmente,
la linea de los hombres de la aldea se detuvo, y formaron ante ellos un muro de
escudos de madera , pintados con vistosos colores. El caudillo de la horda rio
estruendosamente...al parecer los campesinos habian aprendido a crear escudos,
pero eso no les comvertia en guerreros!, sobrepasaban su numero en una
proporcion de cinco a uno. Y en cuanto diese la orden de cargar, queria ver
cuantos de aquellos pueblerinos se atreverian a esperar la acometida!.
De
repente, se oyo el grito potende de una garganta...y un estruendoso coro de
cientos que respondian al grito, mientras aporreaban con fuerza sus escudos,
era como el fragor de una tormenta cercana...literalmente, como si tronase y
los rayos amenazasen con aniquilarlos a todos.
La
orden de carga no se hizo esperar...Una salvaje horda de hombres con pesados
mazos y hachas de piedra y una jauria de bestias corrieron al encuentro de un
muro de escudos que de pronto se vio erizado por centenares de largas pertigas
que estaban dispuestas a ensartar a todo aquel que envistiese. Y muy pronto, se
demostro que las nuevas armas brillantes,eran mas fuertes que las pesadas
porras de madera y que las flechas de hueso nada podian contra los pesados
escudos de los hombres de la aldea...Todo acabo sorprendentemente
aprisa.Frenada la primera acometida, los hombres cargaron vociferando como
poseidos, las armas hicieron su cruel trabajo y los cuervos encontraron su
cena... Ninguno de los hombres bestia sobrevivio a aquel dia, y los pueblos de
los valles que se extendian mas alla de la costa de fiordos, pudieron al fin
reclamar como suya, la tierra que pisaban bajos sus pies...
Y
desde entonces, han pasado incontables generaciones, pero las piedras siguen
aun hablando de imensos bosques de picas , del brillo de las doncellas de la
matanza como estrellas en los campos de batalla y del trueno de los hombres que
claman a Odin antes de cada batalla....asi ha sido desde entonces...y asi sera
por siempre, hasta que la voz de las piedras enmudezca!.