Los regalos del Viento del Norte (cuento popular escandinavo).

Publicado por HEATHENPRIDE , domingo, 25 de enero de 2015 11:08

Esta es la historia que se cuenta por la tierras del norte que nos habla acerda  de una pobre viuda que tenía un solo  hijo muy trabajador y servicial aunque ambos eran extremadamente pobres.

 Para ayudar a su madre, el chico iba todos los días al mercado a vender lo poco que podían obtener del huerto y les sobraba, y con lo poco que sacaba a cambio, corria  a comprar los alimentos que ella cocinaba para los dos.
 
Pero un día, cuando regresaba a su casa al salir del mercado, llegó soplando  con fuerza el Viento Norte, y  le arrebató la cesta con las  provisiones y se las llevó por los aires. 


El muchacho regreso nuevamente al mercado y con paciencia compró más cosas aunque no fuesen tan buenas como las primeras, pero, al salir, regreso el Viento Norte y con sus remolinos se las volvió a quitar.
 
 Lo mismo ocurrió una tercera vez y el pobre muchacho ya no poseía monedas con las que comprar nada, ni mercancía alguna para cambiar por alimento, asi que se sintió triste por regresar a casa con las manos vacias.
 
 El chico estaba furioso y frustrado y decidió que no era justo que su pobre madre pasase hambre, asi que resolvio hacerle una visita al Viento del Norte y pedirle que por favor le devolviera su comida y se disculpase. 


Partió en busca del Viento y siguió largo trecho su silbido. El camino era largo y duro y tuvo que andar muchas horas hasta que llegó a la cueva que servia de  casa del Viento. 


- Buenos días - le dijo-. Te doy las gracias por haber salido a encontrarme. 


- BUENOS DIAS - contestó extridente y casi como un trueno el Viento Norte, que tenía la voz fuerte y áspera -. Gracias a ti pequeño  por venir a verme a mi morada. ¿Qué deseas de mi?. 


- Solo quería rogarte que fueras bueno conmigo  y con mi pobre madre y me devuelvas las provisiones que me quitaste a la puerta del mercado, porque los dos somos pobres y no podemos comprar las cosas tres veces ya que necesitamos lo poco que tenemos. Si continúas arrebatándome la comida mi madre y yo moriremos de hambre.  Yo puedo aguantar unos días sin comer, pero ella esta muy cansada y enferma y necesita sus  alimentos a diario.


- Yo no tengo tus provisiones muchacho - le dijo el viento - Pero ya que sois tan pobres, no deseo cargar con vuestra desgracia en mi conciencia, asi que  te daré un mantel. En adelante tendrás todo cuanto desees comer con solo decir: "Mantel, extiéndete y sírveme hasta que me harte" 


El muchacho quedó muy contento por el regalo, creyo justo y muy medrado el pago por su perdida  y le dio las gracias al Viento Norte antes de despedirse de el.
 
 Como el camino era tan largo , cayo la noche , asi que el joven  no pudo volver a su casa el mismo día y entró en una posada para hacer allí noche.
 
 Cuando llegó la hora de cenar, puso el mantel sobre la mesa del rincón donde le habían alojado para comer y dijo: 


"Mantel, extiéndete y sírveme hasta que me harte" 


Al momento el mantel hizo lo que se ordenaba y todos en el lugar quedaron maravillados, sobre todo el posadero, el muchacho fue generoso y invito a comer a todos, y dijo al posadero que podía quedarse con mucho que quedo sin tocar, a cambio del lugar de reposo por aquella noche.
 
 Por eso el avaro posadero no se conformo con el pago, intuia que aquel mantel le haría imensamente rico ,  y asi,cuando todos se fueron a dormir, el posadero robó el mantel y puso en su lugar otro igual pero desde luego. carente de todo efecto magico. 


Al despertar, el muchacho tomó el mantel sin darse cuenta del cambio y partió a su casa contento, esperando encontrar allí a madre y alimentarla con toda clase de ricos manjares. 


- Madre, madre ¿sabe de dónde vengo? He ido a visitar al Viento Norte, pues el me arrebato sin querer nuestras provisiones - explicó al llegar - Como es muy bueno y justo, me ha dado este mantel a cambio de ellas. Es mágico! pone sobre la mesa platos exquisitos a una orden mia.
 
-Quizás sea eso cierto y lo que cuentas sea  verdad hijo mío - contestó la madre - pero yo no puedo creerlo si no lo veo. 


El muchacho se dio prisa en poner el mantel sobre la mesa y decir las palabras mágicas, pero nada sucedió esta vez, salvo el mantel, allí nada había para comer.
.
- ¡Bueno! Veo que esto no tiene remedio y que el mantel no funciona. Volveré de nuevo  a la morada del Viento Norte  a que me de una explicación - dijo cabizbajo el muchacho algo enojado. 


Allá fue nada mas amanecer . A la caída del sol, llego a la cueva del Viento. 

- Buenas ardes - dijo con un tono agrio y seco. 

- BUENAS TARDES - contestó el Viento Norte, con su grueso vozarrón, intuyendo que el muchacho no estaba contento por el tono de su voz. 

- Quiero que me pagues algo por las provisiones que me arrebataste, aunque digas que no las tienes - dijo el chico - el mantel que me diste no me sirve para nada y mi madre sigue necesitando alimentos. 


- Yo no tengo tus provisiones como ya te dije muchacho, pero mira, una vez mas te dare algo a cambio de tu perdida, ahí tienes un carnero que escupe monedas de oro con sólo un mandato que se le diga: "¡Carnero, carnero, dame dinero!". 


Al muchacho le pareció muy bien el regalo, pensó que con ello podria en adelante pagar todo lo que su madre precisase, se mostro una vez mas complacido y se despidió agradecido y se marchó.
 
 Como era de esperar, la noche se cerro sobre el, y le fue imposible llegar a su casa aquel mismo día,asi que entró al anochecer a hacer noche en la misma posada donde había dormido la noche anterior.  El posadero se mostro sorprendido de verle, pero para no levantar sospechas, se mostro tranquilo y accedió a servirle todo lo que precisase.


Antes de pedir nada, el muchacho  puso a prueba lo que el Viento Norte le había dicho acerca  del  poder mágico del carnero y vio que el Viento no lo había engañado.
 
Una vez mas, pago mas que generosamente el lecho y la cena que el avaro posadero sirvió, sacada como no, del mantel mágico.
 
 Pero el codicioso posadero no fue capaz de sentirse agradecido por el mas que generoso pago, también sintió deseos de poseer el carnero mágico. Esperó a que el chico se durmiera y se lo cambió por otro carnero igual, pero que obviamente , no tenia nada de mágico. 


A la mañana siguiente, salió el muchacho al camino con su carnero tras el  y al llegar a su casa, le dijo a su madre muy contento: 


- El viento norte es generoso madre; ahora me ha regalado un carnero que da monedas de oro a cambio de nuestras provisiones!. 


- Puede ser cierto, jamas te he oído una mentira hijo - contestó la madre - pero yo no creeré lo que me dices hasta que no vea las monedas sobre la mesa. 


- ¡Carnero, carnero, dame dinero! - ordeno el joven. 


Pero el animal no le hizo caso alguno... asi que tras venderlo por un puñado de monedas que dejo a buen recaudo por si su madre las precisaba, el muchacho volvió a sentirse estafado y esta vez si se sintió profundamente enfadado. 


Asi que con paso rápido y a grandes zancadas, el muchacho volvió una vez mas a hacer el camino a la morada del Viento Norte y le dijo con grandes aspavientos que el Carnero no tenía valor y que él quería hacer valer sus derechos. 


- Bien -dijo el Viento - He estado investigando lo sucedido, pero nada te contare, pues ni yo te he mentido, ni tu me has tratado con el suficiente respeto para merecer nada mas de mi a excepción del bastón que ves ahí tirado en el suelo, no tengo otra cosa que darte ni recibiras en lo sucesivo nada mas de mi. Pero si en la noche alguien interrumpe tu sueño y  dices: "¡Pega duro baston!", lo hará hasta que le ordenes "¡Detente!". 
 
El viento nada añadio,y el muchacho tampoco se sintió complacido para despedirlo con amabilidad, asi que regreso al camino, y allí de nuevo le sorprendio la noche, por lo que, como en los días anteriores el muchacho entró a la posada.
 
Pero antes de hacerlo, observo a la hija del viento del norte revoloteando y levantando hojas en la ventana de la cocina, y allí, agazapado, observo lo que sucedia dentro, allí vio al posadero ordenando al mantel servir comida, y después al pobre carnero, llenando sin descanso con monedas escupidas, calderos y calderos...
 
El joven musito "di a tu padre el buen viento del norte que me perdone", y la brisa silbo suave y desaparecio a lo lejos... El muchacho planeo entonces su venganza.
 
 Entendía ahora lo ocurrido con el mantel y con el carnero, por lo que en cuanto entro, fingio no saber nada y estar tan repleto de recursos como siempre, asi que pidió la mejor de las camas y una opípara cena, y se sento en una mesa a esperar, en cuanto vio desaparecer en la cocina al posadero, y en cuanto el ultimo comensal hubo abandonado el salón, se tendio cuan largo era sobre el banco, y fingio dormir profundamente, cansado de la espera , roncando a pierna suelta. 


El posadero llego con las viandas y las poso sobre la mesa, observo de lejos al joven, y lo único especial que le vio, fue aquel tosco baston del que  pensaba que sin duda  tendría alguna virtud parecida a las del mantel y del carnero. Cuando lo escuchó roncar bien alto,  trató de echar mano del baston con la intención de  cambiarlo  por otro. Pero el chico estaba alerta  y bien despierto y gritó: 
-Pega duro baston!!


Entonces sucedió que el baston cobro vida , y levantándose en el aire el bastón comenzó a pegar al posadero con saña  hasta hacerle saltar por encima de sillas, mesas y bancos , y persiguiéndole por toda la posada ,sin parar de golpearle por mas que el posadero intentase defenderse. 


- ¡Ay de mí, que me muelen a palos ! Por favor muchacho, ordena que el bastón se detenga o me matará a golpes y mi hijo y esposa quedaran sin padre!. Detenlo y te devolveré todo lo robado , te devolveré tu carnero y tu mantel y no te cobrare nada por esta noche!
 
El chico no sentía mucha compasión por aquel hombre mezquino, pero pensó en su esposa y su hijo, que nada merecían el castigo del padre, asi que se apiado y  ordenó: 
-Detente!!
 

Después tomó el mantel que el posadero le tendio tembloroso , y tras ordemarle un ultimo servicio, lo doblo  y se lo metió en el bolsillo. Igualmente, acaricio al carnero y le susurro "se que estas cansado...pero te pido que me des unas monedas mas"....

Dejo sobre la mesa las monedas y ordeno al posadero, mujer e hijo sentarse a la mesa . Les dijo que podían gozar del banquete y guardarse las monedas en justo pago por la noche, pese a todo...pero que los calderos llenos de oro , habrían de repartirlos con todo pobre del pueblo, hasta la ultima moneda...o regresaría con el baston a molerles a palos a todos...


Tras lograr la promesa del posadero de cumplir con lo que había dispuesto, salio contento de la posada. Volvió caminado  a su casa, con el bastón en la mano y llevando al carnero caminado despacio atado  con una soga.

Dicen que el muchacho aprendio a ser justo, y vivio largos años de prosperidad tras la marcha de su madre...mientras el vivio, nunca falto a las buenas gentes, alimento, ni limosna al pobre, ni protección al que camina...

Dicen que ya muy anciano, recibió la visita del viento del Norte y su hija la brisa y les devolvió los regalos...aunque hay aun avaros que creen que están en algún lugar en las frias tierras del norte, y los buscan en cada cabaña destartalada...mientras...mientras el viento sopla fuerte y ronco...o a veces la brisa sopla fría en tu cara...pero de los regalos y su paradero...los dos callan y no dicen nada.

 

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